Am Rhein

Si volviera a amanecer recibiría al sol a la orilla del Rin, disfrutaría de su abrazo caluroso y de la infinitud de colores que mágicamente hace aparecer ante mí. Correría con el fluir del agua y la brisa, desprendiendo en gotas de sudor toda la energía innecesaria. Tomaría una ducha de agua fría, apaciguando así mi cuerpo enardecido y recordándole que necesitaré su calor a lo largo del día. Trabajaría sin dejarme la vida en ello, absorbiendo cada nueva palabra, cada información, como un niño lo hace en sus primeros años. Si volviera a amanecer aprovecharía cada segundo, pero cada día amanece y hago lo mismo de siempre. La noche parece “resetear” mi mente.


Mi mundo

Mis cinco sentidos (o seis ) me permiten "construir" el mundo que me rodea, pero a la vez soy consciente de que éstos limitan mi percepción. Es por ello por lo que estoy tan ligado a mi yo que me impide hacerme ver que formo parte de un todo, que cada molécula de mi cuerpo no me pertenece, que puedo ser aire, fuego, tierra, agua, que tù y yo somos uno y que lo que nos une es tan indeleble como efímero. Aún así me da miedo desprenderme de lo que creo ser, a pesar de saber que la recompensa es infinitamente superior. Así es el ser humano.
No encuentro palabras que definan lo que pienso y la limitación de mis medios de expresión me impiden liberar el cúmulo de ideas que luchan por salir de mi mente.
Más frustrante sería no tener nada que expresar.